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Hijabs y Hostales: Blogeras de viaje musulmanas desafían prohibiciones y estereotipos

En la era de las prohibiciones de viajar, y de un aumento sin precedentes de la islamofobia, un número creciente de mujeres musulmanas reclaman el mundo por sí mismas, y bloguean al respecto.

En 2016, la iraquí de 25 años Zeina Atamish se graduó con una licenciatura en ingeniería química y fue aceptada en un programa de MBA en el Reino Unido; ella pensó que el mundo era su ostra. Sin embargo, una pequeña libreta azul, el pasaporte de Atamish, demostró ser más importante que sus calificaciones y su arduo trabajo para determinar su futuro lugar de residencia. Su visa de estudiante fue rechazada. «Dijeron que pertenecía a un entorno de ‘alto riesgo'», dice Atamish. «Soy una mujer iraquí joven y soltera, así que no estaban convencidos de que volvería a casa una vez que mis estudios terminaran».

Según el índice de pasaportes de Henley , el pasaporte iraquí es el segundo más débil del mundo, seguido solamente por Afganistán, lo que significa que la lista de países a los que los titulares de pasaportes tienen acceso, o visa a su llegada, es escasa, teniendo actualmente entrada a solo 27 países con solo 5 países que no requieren visa, en comparación con los 127 de los Estados Unidos. La nación del Medio Oriente, que Estados Unidos invadió en 2003, también se encontraba entre los siete países que el presidente Trump apuntó con prohibiciones de viaje en enero de 2017. Sin mencionar el número de historias de horror humillantes, desde la detención hasta la remoción de vuelos, que los viajeros musulmanes sufren como resultado de la islamofobia.

Zeina con su pasaporte iraquí. Cortesía de Zeina Atamish/Zeina Diary.

Pero el rechazo de la visa no mató la pasión por los viajes de Atamish. Incapaz de visitar Europa o Estados Unidos, Atamish exploró el Medio Oriente y los países asiáticos. Hizo un viaje a Pakistán, su primer destino fuera de su país («A los medios de comunicación no les gusta Pakistán, tampoco Irak»). Finalmente, se mudó a Estambul para seguir su MBA y comenzó a documentar sus viajes. Y así es como su blog de viajes, el Diario Zeina, nació. Es una plataforma pequeña pero ambiciosa, que tiene como objetivo cambiar la percepción que tiene el mundo sobre las mujeres musulmanas y mostrarles que también pueden ser viajeras del mundo. Hay fotos y consejos de sus viajes y su vida más recientes en Turquía, escritos en inglés y árabe, y una serie original llamada Breaking Stereotypes (Rompiendos Estereoptipos) , donde describe a «mujeres árabes comunes», como su abuela.

Además de las dificultades burocráticas que pueden experimentar las viajeras musulmanas como Atamish, están muy poco representadas en la esfera de los medios de comunicación de viajes.

Hay 1.800 millones de musulmanas en todo el mundo, aproximadamente la cuarta parte de la población mundial. Sin embargo, haz una búsqueda rápida en Instagram para #travelblogger, un hashtag utilizado en más de 17 millones de publicaciones, y es probable que te inunden fotos de mujeres blancas delgadas posando frente a monumentos históricos, playas idílicas y paredes fotogénicas. A pesar de los esfuerzos de plataformas como Travel Noire y Muslim Travel Girl, las jóvenes de color como Atamish rara vez ven reflejos de sí mismas en los medios de comunicación de viajes. Las bloggeras  que obtienen la mayor visibilidad, las que ganan millones de dólares y las influenciadoras que están en lo más alto de los rankings , casi siempre son blancas, y crean contenido que sólo habla a sus grupos demográficos.

Cuando Kareemah Ashiru, una musulmana estadounidense de 25 años de Ohio, quería mudarse a España después de terminar su bachillerato, tuvo problemas para encontrar información de viaje específica para musulmanes. «Quería saber todo sobre dónde comer la mejor comida árabe , las actitudes hacia los musulmanes en Europa y los lugares de culto locales, pero no había mucha información en línea, especialmente para las mujeres hiyab», dice Ashiru.

Kareemah en Estambul. Cortesía de Kareemah Ashiru/Hijabi Globetrotter

Ella comenzó su blog Hijabi Globetrotter con la esperanza de ayudar a llenar ese vacío de información. Ella documenta sus aventuras culinarias halal y las experiencias de Ramadán, y da consejos sobre sus destinos desde Islandia a Marruecos. Con el objetivo de crear aún más de una comunidad, Ashiru, junto con otra bloguera de viajes musulmana, Sally Elbassir de Passports and Plates , comenzó el grupo de Facebook Muslimahs Who Travel  (musulmanas que viajan) en junio pasado. Actualmente, el grupo tiene alrededor de 500 miembros y sirve como un espacio donde las mujeres musulmanas con deseo de viajar pueden compartir consejos, hacer planes y encontrar acompañantes. Durante sus viajes, Ashiru se ha reunido con muchas miembros del grupo en persona; han proporcionado un sentido de comunidad para ella lejos de casa, explica.

Como ciudadana estadounidense, Ashiru no tenía los mismos reveses que Atamish cuando se trataba de visas de viaje, pero eso no la exime de una discriminación sutil y de sentirse como una extraña mientras viaja. Ella recuerda una época en Austria en que una mujer en el transporte público se sentía notablemente incómoda sentada junto a ella. Una amiga que estaba con ella en ese momento le dijo que la mujer había dicho algo desagradable sobre Ashiru y una bomba, en idioma eslavo. Es la razón por la que ella se obliga a seguir viajando de todos modos.

«Deberíamos ser más visibles y tener conversaciones. Cuando viajamos, nos convertimos en embajadoras de nuestra religión y cultura. Esto nos ayuda a romper los estereotipos y las personas de todo el mundo nos conocen mejor», dice Ashuri.

Atamish, que actualmente reside en Jordania, se está preparando para solicitar una visa Schengen para visitar a sus amigos en Europa, por tercera vez. Sus primeras dos solicitudes fueron rechazadas, a pesar de tener cartas de invitación y documentos meticulosamente preparados. Está pasando por el proceso nuevamente, enviando reservas de hotel y de vuelo, estados de cuenta bancarios y cartas de invitación, pero no tiene muchas esperanzas de que sea aprobada.

«Ojalá me vieran como un ser humano, en lugar de una figura que podría ser peligrosa para la sociedad», dice ella.

«El mundo es grande y hermoso; no se trata solo de Europa y EE. UU. Incluso si mis visas son rechazadas, seguiré viajando, inshallah «.


Artículo traducido por M. Susana Cabrera.

Original realizado por Didem Tali para Lenny Letter, por el Día de la Mujer Musulmana, en colaboración con MuslimGirl.

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