#Columna: Mis amigas las canas

Cada dia descubro cambios en mi cuerpo, reflejo del tiempo vivido, de las experiencias, alegrías y tristezas, de las luchas y derrotas, de los llantos y las carcajadas, cada emoción repercute en nuestro cuerpo, ¿que poético verdad? Todos sabemos que la poesía no se encuentra en el centro de la difusión cultural, y es que las rimas de los temas de trap digamos que muy complejas y profundas, no son.

En una sociedad cada vez más individualizada, donde el sueño de muchos es el desarrollo de la tecnología hasta la clonación. Que hermosas serían las ciudades si todas nosotras fuéramos iguales, perfectas en la igualdad física, delgadas, de cabello brillante y onduladamente correcto, unos buenos tacos para marcar gemelos y trasero, labios rojos chicas, para sentiros empoderadas, y por qué no, un buen escote, claro que sí, pero siempre coordinando escote, gargantilla y pendientes. Todas hemos comprado alguna vez una de esas revistas “para mujeres de hoy”,  consejos para vestir bien, mantener la línea, ser sexy y femenina, y en especial no envejecer, pues la mujer debe mantenerse inmune al paso del tiempo para ser realmente útil en esta sociedad, ¿verdad?

La tendencia marcada por las leyes no escritas de la sociedad vigente nos dicta a las mujeres un código de envejecimiento, una perfección enlatada y repetida a través de los medios de masas, herramienta afilada del patriarcado. Esa perfección impuesta en la mujer, encarcelada entre cremas antienvejecimiento, (“lifting instantáneo”, ya que en inglés todo nos suena más glamuroso y menos crudo), y millones de productos sin los cuales parece que no podamos sobrevivir, ( como que sin tu crema hidratante nocturna vayas a tener pesadillas), nos lleva a construir un mundo de necesidades de consumo muy apropiado para la sociedad capitalista, es casi como si todo fuera parte de un oscuro plan, ¿o no chicas? Bueno puede que yo sea un poco mal pensada. El caso es que mientras disfrutaba de la lectura del libro del mes de mayo en el Club, “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer” de la Dra. Christiane Northrup, descubro una mañana peinando mi rebelde chasquilla una vibrante y poderosa cana. Primero quedé casi fascinada por aspectos estéticos, como el grosor y la rigidez, distinto al resto de pelos que forman mi cabellera. Bueno, aquí estaría bien añadir que mi cabellera en verdad es un corte al estilo “garzon”, pero sin estilo, que al igual que el lifting, es un eufemismo para no decir “corte de chico”, pues mi pelo no supera los 10 cm de longitud. Tras el primer contacto con mi cana llegan las dudas, “me la arranco o la dejo ahí no más”, “mejor me la tapo con otro mechón encima, así no se ve mucho”, “¿tendré más?”, de repente muchas cuestiones inundaron mi mente, y en ese instante recordé las sabias palabras de mi madre. Al cumplir los 23 mi madre me contó que con esa edad ella empezó a teñirse, pues las mujeres de mi familia eran de pelo blanco desde muy jóvenes, y al igual que mi madre, casi todas mis primas se tiñen desde muy jóvenes, pues sus canas llegaron como si de una carrera se tratara, todas a una por ver cuál es la ganadora. Un dato que me hace pensar es que mi madre lleva más años de vida tintándose el pelo, que sin tinte. Es más, yo no conozco su color original, desde que tengo recuerdos mi madre ha ido a la peluquería al menos una vez al mes, pues la economía no permitía más, a cortar y tintar. El hecho es que no lo siente como una elección, sino como una obligación.

Ese día frente al espejo mis cuestiones chocaron con mis convicciones políticas. De repente me dio igual tener más canas, no me importo que me señalen amigos y conocidos ese aspecto de mi pelo, es más empieza a agradarme, comencé a bromear con el tema, y a imaginarme con mi pelo canoso. Ser feminista me permite sentirme libre con mi aspecto físico, me permite bromear con mi cuerpo, además es económico chicas, mis gastos en cremas, peluquería, ropa, maquillaje están haciendo peligrar la industria cosmética y estética, y en verdad nunca me he sentido más atractiva que ahora. Y es que el autoestima es el mejor cosmético que os podís aplicar.

Como mujeres conocer, respetar y amar nuestro cuerpo es casi como declararse antisistema, tenemos al tiempo como enemigo y a las hormonas como rivales. Pero quizás podamos traer algo de poesía a nuestras vidas, y escuchar las rimas de los surcos en nuestra piel. En mi caso al menos, estoy hasta un tanto emocionada con el proceso. Siento que mis canas estaban esperando el momento apropiado, el momento en el que por fin puedo mirarme a un espejo y aceptarme imperfecta y feliz. Los cambios que mi cuerpo experimenta con el tiempo son recuerdos que no deseo borrar, igual que no borraría mi memoria, acepto arrugas y canas.

Pese a todo lo dicho hasta este punto, admito que al peinarme sigo ocultando entre mechones a mis escurridizas canas, como dice bell hooks (autora del libro de Mayo en el club), esto es un proceso de liberación a través de la autoestima y el amor propio, yo lo pienso como al mismo nivel que tener una pareja, debes emplear tiempo, hablar contigo, mimarte, dedícate un tema esta mañana, y regálate un libro esta tarde. Yo cada día me llevo mejor conmigo misma, y con mis canas también.

4Comentarios

  • Maria Eugenia

    Gracias por tu columna.
    Les cuento mi experiencia de mujer de 60 años:
    Recién me salieron canas a los 50, pero todas juntas, !! qué horror pensé!! me las teñí un año, porque así lo hacían mis amigas, mi hermana, mi madre etc etc etc. Felizmente, en un momento de lucidez, me pregunté qué queria hacer yo con mi pelo y decidí que quería ver qué pasaba si me las dejaba…
    Hoy tengo un precioso pelo canoso, me veo muy bien y aunque haya sido una decision menor, me motiva a tomar otras decisiones más profundas en torno a mis libertades.
    ME

  • Adris

    Que insipirador , mujeres compañeras, que lectura o practica les nace recomendar a una mujer con baja autoestima, dudosa de su proposito y confianza en si misma? Abrazos agradecidos

  • Su

    Que buena columna fanny!
    Concuerdo contigo
    » esto es un proceso de liberación a través de la autoestima y el amor propio»
    Si aprendieramos y cultivaramos el amor propio, cada vez importarian menos las canas, la piel, la talla y podríamos asi, reconciliarnos con nosotras mismas.dejando de lado el deber ser, que tanto duele y cuesta!!

    Cariños

  • Joanne

    Bella <3
    Concuerdo completamente en que el feminismo es un lugar para ser libres y aceptar nuestra ser autentica, no aquella que quería construir el patriarcado. Me reí mucho cuando decías que; y cito -"Como mujeres conocer, respetar y amar nuestro cuerpo es casi como declararse antisistema" – ¡¡¡Es tan real!!! Por eso el patriarcado nos odia, porque destruimos sus bases económicas, dejamos de sentirnos vacías, ese vacío que había que llenar con cosas. Me hace feliz tu Columna y te abrazo a la distancia <3
    Amor infinito al club <3

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