Círculo de Mujeres y nuevas narrativas

En mis buceos por la web me topé con un artículo antropológico sobre los círculos de mujeres. En él se proponen varias miradas que me hicieron reflexionar sobre el impacto que este tiene dentro de las dinámicas sociales sostenidas hasta ahora.

En mi caso, el feminismo ha sido un ancla para el estudio y análisis de mi vida en sociedad, pero también un recurso que supo dar nombre a muchísimas experiencias privadas que yo no sabía bien siquiera como detectar y que me parecía urgente compartir. Paralelo al tiempo que comencé a leer feminismo inicié una búsqueda que me llevó a mi primer circulo de mujeres. En todo este transitar el circulo se transformó en el centro de mi vida, un espacio en el cual me acompañaba de otras personas con realidades similares (o, a veces muy distintas) donde podía sentirme cada vez un poquito mas libre y mas autentica.

La palabra toma una relevancia sagrada que permite nombrar, reelaborar y crear nuevas narrativas desde nuestra propia experiencia

Pero ¿Dónde radica su magia? En términos prácticos un círculo de mujeres es (entre muchas cosas) un espacio social que se abre para compartir experiencias. Es un encuentro ritual que busca de alguna manera recrear dinámicas ancestrales de comunión y que presta especial importancia al diálogo. La palabra toma una relevancia sagrada que permite nombrar, reelaborar y crear nuevas narrativas desde las experiencias propias de quienes forman parte del circulo, poniendo en práctica ciertas nociones para el buen vivir y, así como la palabra se hace sagrada, escuchar atentamente sin caer en el prejuicio se transforma también en un acto sagrado.

Sin que nadie lo fuerce van cayendo frases y creencias pre establecidas que dejan al descubierto al patriarca interno. El típico -yo no soy machista- se cae de nuestra lengua porque nos damos cuenta de que algunas estructuras están muy internas sosteniendo el tejido de nuestros cuerpos, experiencias y relaciones. Se convierte en un lugar de tal horizontalidad y respeto que resulta ser sanador para aquellxs que incluso no reconocían su herida.

Por otro lado, abrir un círculo es abrir un espacio en la sociedad para el autocuidado y el cuidado mutuo. Y qué importante es que la comunidad misma se ocupe del bienestar de sus integrantes, tener un espacio para hablar de lo que nos pasa, de lo que sentimos, de aquello que nos preocupa y de lo que nos mantiene vivxs.

Un circulo de mujeres es mucho mas que todo esto, es la reconstrucción de un relato desde la memoria, desde la toma de conciencia y desde el amor para conectar con otras cosas que están fuera de nuestra carne, experiencias que nos hacen evolucionar a convivir mejor con nuestro cuerpo, a entablar diálogos amables en nuestros pensamientos, a sentir mas bonito, preguntarnos sobre nuestras experiencias espirituales y quitarles de encima los dogmas y pudores de las religiones, somos tan humanes como espirituales y podemos entablar comunicación con todo lo que nos rodea, es en resumen un lugar para volver a escribirnos con palabras que nos devuelvan el valor.

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